
Mi alma es como un pensamiento dividido. Por un lado el egoísta y por el otro el bondadoso.
El lado bondadoso piensa en mí como algo secundario , poniendo el beneficio de esa persona (que, desde el lado egoísta, me causa tanta apatía) como principal. Son los ojos de un alma que siente placer al ver realización y logro en esa persona. Son los ojos de un perro con su cola en movimiento al ver la alegría de su dueño.
En cambio, todo lo bueno tiene un lado oscuro. Esos ojos llenos de ternura se transforman en los fríos ojos de un búho de la noche. Mi alma sólo quiere vivir en satisfacción sin recibir perturbación es la persona tan distintamente vista desde dos lados opuestos.
Al ver el lado positivo sólo puedo localizar mi alma como una sombra que sigue erroneamente los pasos de la persona que me perturba. Una sombra que nadie percibe, sólo perciben al que la proyecta, que opaca mi esfuerzo, mi presencia, haciéndolo invisible. Una sombra que no recibe mérito por sus pocos logros pero en fin realizados con su esfuerzo, una sombra que no hace las cosas como las debe hacer, siguiendo la forma de la persona, seguir sus pasos. Son los pasos de la perfección, cada uno en simetría con el otro, mientras que yo, la sombra, hago movimientos toscos e imperfectos.
Por momentos, no me interesa ser esa sombra ya que sólo así se sentirá conforme y realizado aquel, pero por momentos estar tan bajo me sofoca, queriendo demostrar mi impotencia, fijando las miradas en lo mejor, en todo lo que pueda ver, sentir, escuchar y tocar. Todo tiene que ser lo mejor y proveniente de mí. De no ser así las consecuencias son el llamado "complejo de inferioridad", como diría otra persona.
Igualmente saco mis conclusiones: Soy como soy sin ser una sombra. No soy la mejor, tampoco la peor, pero eso no quita que todo lo que haga pueda ser superado. Hay cosas que nadie, ni yo sabe, quizá es una sola cosa, esa cualidad es única y no está sólo en mí pero yo la se manejar mejor que nadie. No soy la sombra por ser menos perfecta y tampoco me considero menos perfecta. la perfección es algo que no existe y no hay gente que está más o menos cerca de alcanzarla, sólo es una sensación de auto satisfacción, creada como una falsa felicidad. Esa soberbia provocada, iniciada y aumentada inconcientemente por el entorno es lo que me hace decirle a esa persona que la posee que no es mejor que yo ahora ni nunca.
No establezcan similitudes y diferencias, ya que me estarían comparando no alcanzando ningún fin ya que no van a encontrar nada mejor ni peor. Por último aclaro, si me vas a comparar, sólo me vas a hacer más abusiva porque puedo mejorar si quiero, sólo si quiero.

