viernes, 6 de noviembre de 2009

Entre los vivos y los muertos

Estaba cansado de mis fortunas. No piense que las desaprovechaba o desvalorizaba, sólo que la imprecisión de mis actos me llevaron a pensar que debía hacer algo más con ese montón de monedas y billetes que recorrían vagamente mis bolsillos, algo de mayor utilidad. El concepto de utilidad, aunque no lo desee, es subjetivo ya que no creo que tenga el mismo concepto que el mío. No parezco ser alguien que es admirado por la sociedad. Yo lo entiendo porque no pretendo que me entiendan, no tienen porqué entender lo mismo que yo por "utilidad".
Al fin y al cabo, me formulé varias veces cuál sería mi próximo paso. Tomando una taza de café, suavemente sentado en mi sofá, me invadió la idea de comenzar con mi muerte. No sabía cuando ocurriría, pero mi estado de salud (dañado gravemente por mi tuberculosis) me daba la pauta de que no viviría mucho más. Una pareja de pobres que frecuentemente paseaba por las calles, buscando algo que les sirviera al menos de alimento. Ellos fueron los que figuraron en mi idea, ellos viviendo en mi casa. Me empeñé a escribir mi testamento, dándoles a estos pobres desgraciados absolutamente todo lo que se encontraba en mi poder, especialmente mi hogar. Guardé en una caja pequeña el trozo de papel que contenía más que letras y garabatos y me preocupé en irme a la cama.
Pocos días después de haber visitado el mundo de los muertos, se encontró mi testamento y le otorgaron la casa a las personas correspondientes. Ellos, alegres de mi antigua existencia, trasladaron sus precarios y escasos bienes y se acomodaron en mi hogar.
Mi casa la había heredado de mis antecedentes. Tenía un tamaño más que suficiente para mí solo. Constaba de inmensos cuartos, seis en total que estaban decorados a la antigua, como me gustaba creando un ambiente un tanto extravagante a los ojos ajenos. Me gustaba decorar con cuadros, que parecían observarme todo el tiempo, eso me agradaba. Pero, como lo suponía, la pareja recién llegada los observaba con curiosidad, deseando deshacerse de ellos lo antes posible. Nunca entenderé a los seres humanos.
Al llegar, no se encontraban solos. Se dieron cuenta de que sentían la presencia de una persona de una mirada atormentante, como si ellos estuvieran siendo observados fijamente. Pensaron que era su imaginación, que era producto de los ojos de los cuadros. No le dieron demasiada importancia.
Las luces se extinguieron y la luna alumbraba la casa, junto con algunas velas que habían sido encendidas. La pareja se preparaba para la hora del sueño, cuando vieron que la puerta del dormitorio comenzó a abrirse lentamente. Se asomaba de la puerta entreabierta una mano arrugada, que parecía tener las intensiones más siniestras. Luego, se pudo distinguir la figura de un hombre, aunque no se distinguía su rostro, a pesar de que se notaba su cabello canoso. El hombre misterioso entró en el cuarto. Daba pasos muy fuertes que, aunque no se escuchaban, se veían claramente. Comenzó a identificarse. Era el único sirviente, amigo del antiguo perteneciente de la casa. Tenía bastantes años (no dijo específicamente cuántos) ya advirtió con un tono sombrío que, a pesar de que quisieran librarse de él, el testamento lo impediría. No podían tampoco sacar un sólo objeto que perteneciera a la casa. Después de esas palabras, cerró la puerta de golpe y, dando pasos muy lentos, se encaminó al pasillo hasta alejarse cada vez más de la habitación. La pareja, perpleja, no reaccionó ante este suceso pero quedaron un tanto pensativos ¿Qué podría tener en mente nuestro propio sirviente?
Pasaron unos días y los pobres dentro de la casa se sentían perseguidos, atrapados, incómodos por la presencia del sirviente. Muchas veces clavaba una mirada que hacía pensar que estaba realmente loco, pero no hacía otra cosa que servirle a sus dueños.
Pasaron dos meses. La pareja estaba tan atormentada por el sirviente que decidió que, sin importarles lo que dijera el testamento, lo matarían. Esconderían su cadáver al lado del mío, en la misma tumba, que se encontraba en el sótano. Allí nadie sospecharía, ya que nadie abriría el mismo ataúd donde descansaba yo. Planearon arrebatarle la vida con un cuchillo, atravesarlo por su pecho y dejar que el infierno se apoderara de él. Primero se dirigieron al sótano correspondiente y cerraron la puerta. El sótano era bastante cerrado, un poco oscuro. Sólo había un candelabro llamativo y antiguo para deshacerse de esa fúnebre oscuridad. Decidieron que antes de asesinar al sirviente primero tendrían que abrir el ataúd. Al abrirlo, sus ojos no podían creer lo que vieron. Mi cuerpo no se encontraba allí. Simplemente encontraron un vacío que heló la sangre de la pareja.
Corriendo, atropellados por el terror, fueron a abrir la puerta. Al insertar la llave rápidamente, el hombre canoso apareció delante de ellos interviniendo en sus caminos. Su mirada penetrante era aún más tenebrosa. Cuando la pareja iba a perder el conocimiento de tanta desesperación, el hombre dijo: "El hombre que les ha legado la casa, no es más que el que están observando. No podrán hacer nada para salir de aquí, sus almas vacilarán por el resto de la eternidad en esta casa, junto con la mía. Los tres recorreremos los pasillos preguntándonos el porqué de nuestros destinos."

Por Andrea Giangrasso que rima con Faso y empieza con G de Gissara (?) [Copyright: Agustín Vallejo ¬¬ xD.. me sonaba que de algún lugar me sonaba (?)]

Thanks for being my companion (L)

3 comentarios:

  1. *_*

    Felicitaciones Andre!! O Edgar, me parece que te queda mejor...

    Es... simple, corto, macabro.. pero a la vez intrincado y bien elaborado... esta muy bueno, te felicito de nuevo. Me gusto lo de que los cuadros los observaban, muy de Edgar, propio de la tortura constante que sienten sus personajes. Tambien me parecio excelente la decision de acortarlo, asi no hay que entrar en detalles innecesarios, y todo se mantiene misterioso...

    Despues arreglamos bien lo de los derechos de autor por lo de "Andrea Giangrasso que rima con Faso y empieza con G de Gissara".

    Un beso che, nos vemos el martes, el lunes no hay colegio por lo de Germán Carricato (q.e.p.d.)

    :.Valle.:

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  2. che, me acorde recien que TODAVIA TENES MI LIBRO xD buen, trata de acercarmelo uno de estos dias, nos vemos Edgar

    :.Valle.:

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