lunes, 27 de septiembre de 2010

Dos mundos.

Ellos eran dos seres que pertenecían a mundos distintos. El primero era perfecto en todo sentido, todo lo que se proponía lo lograba, quizá con más o menos obstáculos, pero no temía destruir todo lo demás para alcanzar su meta. Era lo más semejante a un Dios, el Dios de la Luna, ya que era intrépido, libre, astuto y sagaz como un felino nocturno. Su mirada perdida en la obscuridad era tan profunda, tan penetrante que cualquiera podría perderse en sus ojos, más aún... una mujer. La segunda tenía un corazón más tímido del que todos pensaban. Se la caracterizaba por tener una alegría incondicional, aquella que podría hacer desaparecer cualquier depresión. Aunque su alegría se veía manifestada en todo momento, le resultaba difícil encontrar una solución para sus problemas, dudando de lo que realmente ella quería y necesitaba. Si tuviera que nombrarla con una sola palabra para describirla la llamaría susceptible. Podía cambiar de idea en segundos, sólo con decirle unas pocas palabras. Ambos tenían puntos en común, entre otros... El anhelo a lo imposible. Sus corazones pedían otro, quizá el corazón incorrecto pero ellos estaban demasiado ciegos como para notarlo. No puedo definir con facilidad los papeles de seductor y de seducido. En cierto momento él era el seductor pero cuando la miraba a los ojos, cuando la abrazaba, se tornaba en el seducido. Lo mismo ocurría con ella. Había seducido a un joven, pensando que era su pareja perfecta, su mitad, su verdadero amor. Pero sólo intentaba huir de sus sueños, aquellos que la obligaban a ser la seducida. Aún no conozco el final de la historia que ellos conforman. Sólo estoy segura que se complementan, no a la perfección porque aparentemente buscan objetivos diferentes. El problema es que no se buscan recíprocamente. Ella... se encuentra en un mar de complicaciones, quiere abandonarlo todo por algo efímero, y que sabe que no puede obtener. Por eso le teme al futuro y hace su paso más lento, hace que sus decisiones no sean tan rápidas y precisas. Él quiere negar rotundamente sus sentimientos, no quiere convertirse en el seducido. Para eso debe olvidarse de su amor imposible. Como seductor, nadie cayó a sus pies excepto una mujer, pero ella no debe confesarlo ni admitirlo, porque rompería el balance que hay entre estos dos mundos.



Pie de página loco: Dios... me enamoré de esta historia *-* como que es demasiado x_x pero quiero aclarar que tuvo su inspiración :3 pero ahora ya no tiene sentido porque es viejisima la historia... así que si piensan que es actual se equivocan ¬¬ QUE NO ES ACTUAL MALDITA SEA! *tono mexicano hippie de la hiena del Rey Leon* (?) xDD nada mas la quiero escribir acá porque es re x____x esto demuestra que cuando quiero puedo escribir ;) bue ni que fuera para tanto xD

1 comentario: